Entendiendo por neveros las manchas de nieve que sobreviven a los calores de la primavera, verano y estío y que, en algunos casos permanecen de una temporada para otra, podemos decir que en el pasado verano de 2014 los neveros fueron duraderos.

Las manchas de nieve son un indicador de la nieve que hubo en la temporada de nieve y también una difusa y poco científica referencia más para poder calificar a un verano como normal, caluroso o fresco; pero aún siendo tan poco exacta, sirve para poder evaluar cómo fue la climatología del año. En nuestras latitudes que los neveros aguanten hasta agosto o incluso lleguen a empalmar con las nieves otoñales es casi un milagro por debajo de los 2.500 metros en el norte peninsular y 3.000 en el sur.

En general, podemos decir que la tendencia de los neveros y de las nieves perpetuas, así como los heleros y glaciares españoles es a la regresión por efecto del lento pero constante calentamiento que sufre todo el Planeta.

A destacar la diferencia fundamental entre las manchas de nieve o la capa nieve de los heleros y glaciares. Los primeros están formados por nieve y los segundos por hielo de decenas de miles de años (hielo fósil). El proceso de regresión o aumento (si lo hubiese) de heleros o glaciares es mucho más lento y progresivo ya que el hielo es mucho más resistente a la fusión y lento en su formación. Un período de cinco o diez años es el mínimo necesario para poder evaluar la evolución general de un glaciar o un helero.

Sin embargo, los neveros formados por nieve más o menos compactada, se mantienen o desaparecen en un periodo muy corto de semanas o meses. Ya que la nieve es mucho más perecedera y la capa de nieve sufre muchas variaciones de una temporada a otra.

  Nevero en Peñalara que sobrevivió hasta octubre en 2013.

Hechas estas aclaraciones hay que decir que el verano de 2014 ha sido en las montañas peninsulares bastante “respetuoso” con los neveros. Posiblemente porque en la mitad norte ha sido suave o porque las nevadas invernales y primaverales fueron lo que se considera como normal en cuanto a precipitación y grosor del manto nivoso. Eso sí, no ha sido un mal año, pero nada que ver con el 2013 en el que se acumuló tal cantidad de nieve que hasta bien entrado el verano las manchas de nieve abundaban en todas las cordilleras de más de 2.000 metros y en las zonas altas del Pirineo la capa fue constante y profunda hasta final de agosto. Como curiosidad, decir que en Guadarrama un nevero resistió el verano, desapareciendo en los primeros días de octubre, algo que no ocurría desde hace 50 años.

En 2014 los manchones de nieve, sin llegar a lo del año anterior, también han aguantado hasta mitad de agosto en Guadarrama y algo más en Gredos (manteniéndose un par de ellos permanentes, como suele ser normal). En Sierra Nevada ha sido un verano que podemos calificar como normal en cuanto a la cantidad y extensión de los neveros. En Pirineos, ha sido un verano de mucha nieve manteniéndose los collados con bastante nieve en julio y las cimas mayores de más de 3.000 metros se han visto beneficiadas por un verano muy tormentoso y fresco que ha dejado mucho granizo, nieve y aguanieve algunos días de julio, agosto y septiembre. Muestra de ello son las fotos que os mostramos donde se va la evolución de la nieve sobre los glaciares de las Maladetas. En la Cordillera Cantábrica también aguantó mucha nieve hasta julio y la lluvia quitó mucha a lo largo del verano, pero como curiosidad decir que en el sector oriental de la cordillera en la cima del Teleno (2.188 m.) en León, unos cuantos neveros han aguantado hasta final de agosto, cosa extraña desde hace décadas, sin duda como consecuencia de un invierno y primavera que dejó mucha nieve en estas alturas.

Insistiendo en que los neveros o manchas de nieve no son un elemento decisivo para evaluar la evolución de la nieve y el clima en nuestras montañas, al menos hablando de año en año, siempre resulta gratificante para los apasionados de la nieve ver manchitas blancas en plena canícula.

Agradecer a Daniel Mora Mur (Meteobenás) por las fotografías del seguimiento del glaciar del Aneto en agosto estos últimos años y que dan una buena referencia de la evolución de la cobertura de nieve que hay sobre el hielo del glaciar.

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El nevero del Gargantón en Gredos un clásico superviviente de casi todos los veranos (izquierda). A la derecha, imágenes comparativas del glaciar del Aneto. (FOTO: Daniel Mora Mur).

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↑ Comparativa ampliada por años  del glaciar del Aneto. (FOTOS: Daniel Mora Mur).

 

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