Las tormentas son uno de los meteoros más espectaculares, colosales y, muchas veces, temidos. En las regiones mediterráneas las tormentas pueden ser el único aporte de agua durante la canícula. Pero hay un tipo de tormenta, la seca, que es odiada por su peor consecuencia: el fuego. 

Básicamente, una tormenta seca es aquella tormenta eléctrica en que la precipitación es escasa o nula. Y una tormenta eléctrica es el fenómeno atmosférico que se caracteriza por la presencia de rayos (descargas eléctricas) y su sonido asociado que es el trueno. El trueno es la explosión sónica que produce el aire por expansión y desplazamiento como consecuencia del tremendo calor que provoca el rayo (en torno a 20.000º C).

Por extensión hay muchos otros fenómenos violentos que también son denominados tormentas, aquellos que suelen implicar fuertes vientos y fuertes precipitaciones, pero las tormentas eléctricas por antonomasia son aquellas tan frecuentes en los veranos de nuestras latitudes y que surgen como consecuencia del calor acumulado en superficie.

Las tormentas eléctricas, generalmente, suelen ir acompañadas de vientos fuertes, lluvia copiosa en forma de chaparrones que incluso pueden llegar a ser de hielo (granizo) y/o nieve (estas últimas son menos frecuentes y se suelen limitar a zonas de alta montaña).

CÓMO SE FORMA UN ATORMENTA

Para que se formen las tormenta hace falta calor, humedad e instabilidad atmosférica. El calor produce evaporación y este vapor se condensa formando nubes. Cuando la diferencia de temperatura es importante entre las capas bajas y altas de la atmósfera, el vapor ascendente y se enfría violentamente al llegar a capas altas de la atmósfera formando nubes (cúmulos) que suelen tener mucho desarrolla vertical, llegando incluso hasta los 10.000 metros, límite superior de la troposfera. estos cúmulos van pasando por varias etapas a lo largo de las horas y lo que pueden ser nubes aisladas de aspecto poco amenazador durante la mañana, pueden llegar a derivar en supercélulas (nubes inmensas) que terminan por convertirse en tormentas de mayor intensidad cuanto mayor sea la célula, es decir, cuanta mayor carga de humedad, menor temperatura en las capas altas y mayor contraste térmico entre las capas altas y las bajas.

En cualquier nube de tormenta el aire caliente asciende, este ascenso puede ser mayor cuanto más contraste térmico exista y cuanto más desarrollo tenga la la célula (nube) de tormenta. la humedad arrastrada por el aire se condensa formando gotas, bien de agua o hielo que se precipitan de forma violenta y, a veces, torrencialmente. además de la precipitación el segundo elemento característico de las tormentas son los rayos, que generan por los contrastes de cargas positivas y negativas y que pueden producirse entre unas nubes y otras y entre las nubes y el suelo. Asociado al rayo va el trueno al que ya nos hemos referido.

EL PELIGRO DEL RAYO

En circunstancias normales, los rayos no suponen otro peligro que asociado a su tremendo potencial eléctrico, que puede producir heridas o muerte a personas y animales si los alcanza o se encuentran junto al lugar donde cae la descarga. En España hay una media de 20 víctimas mortales por año provocadas por los rayos. Es muy frecuente que estas descargas caigan sobre árboles y cualquier otra prominencia del terreno o zonas con mucha carga eléctrica negativa como arroyos o humedales. Cuando esto ocurre, tanto árboles o rocas pueden literalmente explotar por la inmensa descarga eléctrica y, esa explosión puede provocar llamas o chispas que pueden desencadenar un incendio. Si la precipitación es suficiente, el incendio provocado por el rayo no irá a más. El problema de las tormentas secas es que las descargas eléctricas no van acompañadas de lluvia o, al menos, no de una lluvia importante, lo que puede ocasionar que tras el impacto del rayo, los restos calcinados o incandescentes al contacto con materia vegetal seca, haga que el fuego se pueda extender. Además hay que tener en cuenta que las tormentas, sean secas o acompañadas de lluvia, conllevan fuertes rachas de viento que pueden avivar y extender el fuego y, en verano, la maleza suele ser un combustible perfecto.

FUEGOS LATENTES

Además de esta circunstancia que evidencia el por qué del temor a las tormentas secas, existe un segundo peligro que son los fuegos latentes. Un fuego latente es aquel que tras el impacto de un rayo en un cuerpo vegetal, aunque no se produzca un fuego inmediato, puedo ocurrir que, por ejemplo, en el tronco  o las raíces del árbol golpeado por el rayo, se produzca una combustión lenta que al principio, no afecte a zonas colindantes, pero que con el paso de las horas/días  y/o el efecto del viento, ese fuego oculto y latente se pueda propagar por los alrededores, convirtiéndose en autenticas bombas de relojería.

Por último comentar que las descargas eléctricas no solo se producen durante las tormentas convencionales originadas por células o supercélulas nubosas, sino que también son posibles en grandes concentraciones de humos y calor, como las originadas en grandes incendios o erupciones volcánicas, Este tipo de nube de calor o de fuego se denominan pirocúmulos y se consideran como meteoros con entidad propia que pueden llegar a alterar la meteorología de las zonas afectadas y donde los rayos se producen, al igual que en las tormentas, por la diferencia de carga eléctrica entre masas de nubes o entre nubes y suelo.

Para conocer y aprender a clasificar todas las nubes y otros meteoros que aparecen en nuestros cielos os aconsejamos una lectura imprescindible: el Atlas de Nubes y Meteoros de de José A. Quirantes Calvo y José A. Gallego Poveda. Editado por la Agencia Estatal de Meteorología.

Nube de tormenta (cumulonimbo). La nube de desarrollo vertical o nube de convección por antonomasia.

Cielo de tormenta.

Cortina de precipitación desprendiéndose de las nubes.

Cumulonimbo calvus. La nube de tormenta más reconocible, con forma de coliflor y mucha carga de humadad. Suele provocar precipitación abundante.

Cúmulo de poco desarrollo con una cortina de precipitación asociada. (©Foto Maria José Cisneros)

Virga o precipitación ligera que se desprende de una nube. Si se produce con mucho calor puede ocurrir que las gotas se evaporen antes de tocar el suelo.

Nubes convectivas de humo (Pirocumuus). Si son de gran tamaño y desarrollo pueden llegar a adquirir entidad como fenómeno atmosférico y pudiendo producir rayos por las diferencias de carga eléctrica y vientos ardientes. En la imágen, pirocúmulus del incendio de la sierra del Zapatero (Ávila 2021).

  ADVERTENCIA: los deportes de nieve entrañan riesgos, la montaña es un entorno cambiante y a veces peligroso. NIX advierte de la necesidad de practicar estos deportes con experiencia sobrada, conocimientos técnicos, material adecuado, técnica suficiente y acompañados de guías UIAGM o monitores de esquí/snowboard titulados.

 

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